martes, 30 de mayo de 2017

NICOLE KIDMAN

La nueva piel de una buena actriz

Desfiló cuatro veces en Cannes y se fue premiada.
Nicole Kidman. Foto: Reuters
NICOLÁS LAUBER30 may 2017
Presten atención porque este es el año de Nicole Kidman. Una actriz que ha logrado reinventarse con los años para convertirse en una de las mejores actrices de su generación. Cannes se lo reconoció este año cuando Pedro Almodovar (presidente del jurado), le concedió un premio especial, algo que sucede excepcionalmente en este festival.
La actriz, que el mes próximo cumple 50 años, había llegado a La Croisette para presentar cuatro proyectos que la tienen como protagonista: The Killing Of A Sacred DeerThe BeguiledHow To Talk To Girls At Parties y la serie Top Of The Lake: China Girl. Papeles que representan historias y personajes distintos y confirman la valentía de Kidman a la hora de elegir roles, además de su versatilidad.
Con tanto estreno en tan poco tiempo, Kidman se convirtió en la cara más vista de Cannes, una de las fiestas del cine más importantes del mundo. Es que Kidman mantiene una relación especial con este festival desde que hizo su primera aparición allí. Eso fue en 2001 cuando se estrenó el musical de Baz Luhrmann, Moulin Rouge! Una película bisagra para la vida de esta actriz.
Hasta ese entonces, Kidman era conocida por ser la esposa de Tom Cruise, con quien estuvo casada desde 1990 a 2001. Se conocieron mientras filmaban Días de trueno, cuando el actor (entonces casado con la actriz Mimi Rogers) quedó flechado por la belleza de esta actriz de cabello rubio ensortijado y de origen australiano, pese a haber nacido en Hawai.
No le fue difícil quitarse el mote de "esposa de". Kidman tuvo una personalidad y un carácter que no dependía del estrellato de otro.
Ya durante ese período se notaba el gusto de Kidman por papeles que salían del lugar de "mujer adorno". Como en Todo por un sueño (Gus Van Sant, 1995), uno de sus mejores papeles, donde interpretaba a Suzanne Stone, la chica que decía el pronóstico del tiempo de un pequeño canal de televisión y que haría lo que fuera por convertirse en famosa. Un rol audaz por el que ganó su primer Globo de Oro y que demostró que más allá de la belleza había una buena actriz.
Si bien la película Retrato de una dama (Jane Champion, 1996) no fue un éxito, fue el inicio de una amistad con la directora neo cenandesa que dura hasta estos días. Por eso, 20 años después de esa primera colaboración, Kidman visitó a su amiga. "Nicole vino a mi oficina y me dijo que estaba harta de las películas que había hecho en los últimos años. Necesitaba cambiar de aires. Le conté que estaba preparando la continuación de Top Of The Lake y me pidió que le diese un papel", No tuvo que insistir mucho. Champion le dio el papel de Julia, un personaje que se suma a la historia de la detective Robin Griffin (Elisabeth Moss) en esta temporada.
Desde entonces y tras el éxito de Todo por un sueño, Kidman ha logrado trabajar con algunos de los mejores realizadores, como Stanley Kubrick (Ojos bien cerrados, 1999), Baz Luhrmann (Moulin Rouge!, 2001), Stephen Daldry (Las horas, 2002), Lars Von Trier (Dogville, 2003), Lee Daniels (The Paperboy, 2012) o Werner Herzog (Queen of the Desert, 2015).
Papeles por los que tuvo que cantar, ponerse una prótesis facial, sufrir el calor del desierto o tener un bronceado color naranja. La apuestas le salieron bien ya que en ese período ganó su primer Oscar (por su interpretación de Virginia Woolf en Las Horas), un premio al que ha sido nominada ya en cuatro ocasiones. El año pasado estuvo en el quinteto secundario por el drama Un camino a casa que dirigió Garth Davis.
Este año se la pudo ver en la miniserie de HBO que creó David E. Kelly, Big Little Lies, donde comparte elenco con Reese Witherspoon y Laura Dern. En la serie dirigida por Jean-Marc Vallée, Kidman interpreta a Celeste, una de las adineradas residentes de Monterrey, un pueblo de apariencia perfecto, pero que tras las puertas se esconden maridos golpeadores y un asesinato por resolver.
Sin dudas, este fue el año de Kidman en la Riviera Francesa, donde fue la protagonista indiscutida. Ni la ganadora de la Palma de Oro a interpretación femenina, Diane Krueger, logró quitarle cartel. Kidman lució vestidos de diseñador, pidió más presencia de directoras femeninas ("creo que es necesario que cada 18 meses, haga una película de una directora mujer", dijo) y se llevó un premio especial. Y no va a ser el único premio que, se espera, se lleve a su casa en este año

CINE

Los piratas ganaron en la taquilla mundial

La aventura logró 300 millones en las boleterías el mundo.
Piratas del Caribe. Foto: DIfusión
REUTERS30 may 2017
La aventura Piratas del caribe: la maldición de Salazar, quinta entrega de la saga protagonizada por Johnny Depp y Javier Bardem quedó en el primer lugar de la taquilla de cines de Estados Unidos, aunque sin marcar un record.
La nueva aventura del pirata Jack Sparrow consiguió 62,2 millones de dólares en las 4.276 salas que se proyectó éste fin de semana, según proyecciones del sitio Box Office Mojo, y con el feriado del Memorial Day podría alcanzar los 77 millones de dólares, cifras algo exiguas para una producción con un presupuesto de 230 millones de dólares. Aunque, según Variety, logró una recaudación de 300 millones de dólares, si se considera la taquilla munidal.
Esta nueva entrega de Sparrow, donde pelea contra marineros fantasmas liderados por el capitán Salazar (Bardem), también marca el estreno más flojo para la saga desde La maldición del Perla Negra que superó los 46 millones de dólares en las boleterías de ese país.
Los números marcan un progresivo descenso de la franquicia. En 2011, la cuarta parte, Navegando aguas misteriosas obtuvo 90 millones de dólares en su primer fin de semana, por debajo de los 114,7 millones de En el fin del mundo (de 2007) y los 135,6 millones de El cofre de la muerte, que es de 2006.
El otro estreno de la semana en Estados Unidos fue Baywatch, protagonizado por Dwayne Johnson y Zac Efron, y basado en la popular serie de televisión de los años 1990, también decepcionó, logrando 18,1 millones de dólares en 3.647 salas que se ampliarían a 22 millones contabilizando también la boletería de ayer.
Así, Baywatch quedó tercera entre las películas más vistas del fin de semana, detrás del mega éxito de Marvel, Guardianes de la galaxia Vol. 2, que ganó 25 millones de dólares y parece ser el único gran éxito de la temporada de verano en Estados Unid

HOUSE OF CARDS

La política, un asunto matrimonial

Vuelven los “Macbeth del Sur”: Claire y Frank Underwood para una nueva temporada.
Clarie y Frank Underwood. Foto: Netflix
FABIÁN MURO30 may 2017
Hoy llega a Netflix la quinta temporada de las andanzas del matrimonio presidencial de Claire (Robin Wright) y Frank Underwood (Kevin Spacey): 13 nuevos capítulos para consumir compulsivamente, de un tirón si el tiempo lo permite.
Como el tiempo es el mayor tirano de todos, son pocos los que pueden dedicarle aproximadamente 10 horas de corrido (cada episodio dura en promedio 50 minutos) a mirar una serie.
Hacer de comer, limpiar la casa, hacer las compras, cuidar de hijos y trabajar para ganarse el sustento suelen ser obstáculos insalvables para el "binge watching". No es lo que parece si uno consume redes sociales. Ahí da la impresión que "todo el mundo" está mirando House of Cards. Nada que ver.
Pero la serie —que inauguró la costumbre de mirar toda una temporada de un saque— es de las que más se habla y comenta.
Si Game of Thrones y The Walking Dead son los grandes tanques que arrasan con todo a su paso, House of Cards es una muy buena división de infantería.
Más allá de analogías militaristas —y aunque la serie no acumule los mismos números que la fantasía medieval y los zombies— House of Cards cobra un particular interés (y morbo) porque lo que para algunos era una pesadilla ficticia, hoy tendría visos más concretos.
Como ya se ha bromeado: actualmente, La Casa Blanca (la real) es como House of Cards pero hecha con el elenco de la disparatada comedia Veep, que va por su sexta temporada y también está ambientada en la alta política de Estados Unidos.
Underwood se sentiría muy insultado por la comparación con Donald Trump. El personaje interpretado por Spacey es casi la perfecta imagen opuesta a los lugares comunes sobre Trump: frío, paciente, afecto al pensamiento estratégico y mucho más interesado en el poder mismo que en el dinero, algo que deja muy claro ya en la primera temporada. Ahí, dice algo así como "El dinero es esa casa carísima con muebles de diseño que a los pocos años está resquebrajándose. El poder es esa mansión de piedra que permanece inalterada año tras año". Y más allá de algunas fotos hot, no parece haber personalidades más dispares que Claire Underwood y Melania Trump.
Sea como sea, la quinta temporada arranca luego de que la serie ubicara a la Primera Dama en un lugar de relevancia política que una esposa presidencial nunca ha tenido, hasta ahora, en la vida real. Cuando termina la cuarta temporada, Claire Underwood ha ascendido a una posición que, más allá de la formalidad institucional, lleva consigo una considerable y concreta influencia sobre los asuntos políticos. Claire es, ya, una "policy maker".
Lo que se viene intriga, no solo por punto narrativo al que ha llegado la serie, sino también porque esta es la primera tanda de episodios sin Beau Willimon como "showrunner" y guionista principal de House of Cards.
Willimon, con experiencia como asesor de varios políticos de su país (Charles Schumer, Bill Bradley, Howard Dean y Hillary Clinton), fue junto al director David Fincher y Kevin Spacey, uno de los principales responsables del impacto de House Of Cards. Ahora, los guionistas de cabecera de la serie son Melissa James Gibson y Frank Pugliese, que han estado en el equipo de escritores desde la tercera temporada.
¿Qué es lo que se viene? Pocos saben. Y los que sí saben, como el crítico de cine y televisión Matt Zoller Seitz, no dicen mucho. En un artículo publicado por Vulture, Zoller Seitz —quien pudo ver toda la nueva temporada por adelantado— no revela ningún "spoiler", pero asevera que esta quinta visita al mundo de Frank y Claire es "un disparate, pero en el buen sentido". "La serie, en su arranque, encuentra a los Macbeths del Sur sudando en una ajustada campaña electoral contra el Republicano Will Conway (Joel Kinnaman) (…) El país está al borde de una segunda Guerra contra el Terror (…) y a nadie le va a sorprender que Frank intenta sacar ventaja del pánico xenófobo para convertirlo en un patriótico baño de sangre."
Zoller Seitz concluye su balance de la quinta temporada sin lamentos por la ausencia de Willimon en el timón narrativo: "No estoy diciendo que House of Cards de repente se haya convertido en Gran Arte Popular. Solo que siempre fue una serie divertida de ver, y que en su quinta temporada es tan adictiva —y se conoce tan bien a sí misma y a su público— que ya no puedo referirme a ella como un placer culposo. Es una araña plenamente realizada, que entiende por primera vez que puede colgar del techo boca abajo y se deleita con el cambio de perspectiva: tantos hombros sobre los que caer, tan poco tiempo".
Si este balance transmite fielmente el alcance y el nivel de la nueva temporada, es probable que algunos de nosotros anden con ojeras y bostezando durante algunos días, mientras intentamos ponernos al día con las responsabilidades del mundo real.

Frank, el severo padre de toda una nación.

“El pueblo estadounidense no sabe lo que es lo mejor para él. Yo sí. Yo sé exactamente lo que necesita. Son como unos niños, Claire. Tenemos que agarrarlos de sus pequeños dedos, y limpiarles sus sucias bocas. Enseñarles la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. Decirles lo que tienen que pensar y sentir, y lo que deben desear. Necesitan que se los ayude hasta para crear sus sueños más delirantes y construir sus peores miedos. Pero por fortuna para ellos, me tienen a mí. Y te tienen a tí”. Del monólogo de Frank Underwood para el trailer de la nueva temporada.

MAQUIAVELOS DEL SIGLO XXI - PARA "BINGE WATCHERS" - INTRIGAS REPUBLICANAS.

Algunas cosas a tener en cuenta antes de sumergirse en el mundo de los Underwood y sus complots.

Horas de televisión.

A quienes nunca han visto la serie antes y les interesa ponerse al día, tal vez les interese saber que alguien ya ha calculado cuánto tiempo se necesita para ver todas las cuatro temporadas anteriores de House of Cards. De acuerdo al sitio web Binge Clock, ver toda la serie de principio y hasta el último capítulo de la cuarta temporada de corrido, insumiría en total lo que duran dos días y cuatro horas.

La reina de estados unidos.

Según quienes ya han visto la temporada, el personaje de Claire Underwood será aún más relevante. "A esta altura, no es sorpresa que Wright está fenomenal en su papel. Su presencia en la pantalla es prácticamente capaz de apagar las velas en una habitación. Es el trayecto de Claire que se afianza en una temporada en la cual personajes secundarios son tratados de una manera algo decepcionante" (Jacob Stolworthy).

¿Cae el telón?

No está confirmado, pero algunos rumores dicen que ésta podría ser la temporada final, principalmente por la partida de Beau Willimon. Pero otros señalan que tanto James Gibson como Pugliese son capaces de llevar la serie a nuevas alturas. Pugliese, señalan, tiene un premio de la Asociación de Guionistas por sus historias para Homicide, mientras que James Gibson fue nominada para esos premios por su trabajo para The Americans.

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